Por qué construimos Archelo
La arquitectura necesita tiempo para pensar. Buena parte de ese tiempo se dedica a buscar normativa, comprobar planos y mantener los documentos coordinados. Ese es el problema que Archelo intenta resolver.

Dónde se pierde el tiempo
En un encargo típico, el proyecto vive repartido entre planos, una memoria, cuadros de superficies, mediciones y decenas de normas estatales, autonómicas y municipales. Cada cambio de diseño obliga a revisar a mano qué documentos dependen de él.
Es un trabajo necesario, pero consume horas de coordinación. Cuando una discrepancia no se detecta, puede reaparecer como requerimiento, retraso o coste adicional.
Un modelo común para todo el proyecto
Archelo conecta normativa, planos, memorias y costes en un mismo modelo. Cuando cambia un parámetro, indica qué comprobaciones, apartados y partidas se ven afectados, con la fuente y la versión de cada exigencia.
La misma información sirve al técnico municipal que revisa el expediente. Una documentación mejor preparada y unas comprobaciones claras favorecen respuestas más ágiles.
Cómo lo construimos
Empezamos por España, con casos reales de estudios y equipos municipales que participan en nuestro programa piloto. Cada resultado indica sus fuentes, sus datos de partida y lo que queda pendiente, y el profesional decide siempre.

